Jiang Sese estaba sentida y herida. Ella no quería seguir revolcándose en estas aguas turbias o enfrentándose a su pasado.
Jin Fengchen se quedó quieto, escuchando cada una de sus palabras. En vez de irse, él se le acercó y la abrazó.
“¿Quién te dijo que no pertenecemos al mismo mundo? Jiang Sese, a mí no me importa tu pasado, para nada. No sé quién eras en el pasado. Lo único que sé es cómo eres tú ahora”.
“Sin importar lo que pase, siempre estaré a tu lado. Enfrentemos todo esto juntos de