Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Nadie jodidamente toca lo que es mío! —bramo, no es suficiente, quiero más sangre, quiero más.
Lo agarro de la solapa de su camiseta y lo arrastro como guiñapo. La b****a humana se queja y me importa una m****a, deslizo la cortina, abro la puerta de cristal grueso, y lo lanzo al otro extremo.
—Pues bien, sabes, parece ser que mi chica ha hech







