Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Esto es increíble! —refunfuña Alexander lanzando una carpeta encima de su escritorio, cubriéndose el rostro con las manos mientras suelta un suspiro cargado de frustración.
El empresario se muerde el labio inferior al no ser capaz de concentrarse en leer ese informe, de hecho ni siquiera es capaz de formular un solo pensamiento que no tenga que ver con Antonia. Simplemente es incapaz de quitarse de la mente a esa muchacha y su indiferencia después de haber pasado la noche juntos






