Malika se había quedado dormida muy pronto aquel día, pues desde que había besado a Jax no había vuelto a pegar ojo. Solo pensaba en él, en el sabor de su boca, y cuando finalmente pudo dormir, despertó al rato con la extraña sensación de estar siendo observada y restregó las manos en sus ojos para despejarse encontrándose con la imagen del dueño de sus pensamientos.
—¡¡Jax!!—exclamó asustada cuando lo vio sentado en el borde de la cama, pero Jackson no levantó la vista para mirarla, tenía su