—No se asuste soy Dimitri —el acento era extraño. —Fui asignado para ser su escolta por el señor Camilo.
Alessa sacudió la cabeza. El hombre sacó de su bolsillo el teléfono celular y marcó un número.
—Creo que la señorita Sinclair está en shock. — dijo a la persona al otro lado de la línea.
Hizo un asentimiento de cabeza y le entregó el aparato a Alessa.
—Buenos días Alessa —efectivamente con esa voz tan macabra tenía que ser Camilo.
—Hola Camilo.
—Por lo que veo ya has conocido a Dimitri. De