Y ahí estaba Axel, sentado nuevamente en una banca con un helado en su mano, preguntándose cómo había terminado en esa situación.
"Realmente no pude negarme, cuando ella sonrió y me dio el helado".
Pensó Axel suspirando. Volteó a ver a Alicia y ella estaba comiendo su helado con las mejillas ruborizadas y la mirada perdida en los arbustos.
"¿Qué acabo de hacer? ¿Por qué tomé su mano? ¿Estará pensando que soy una atrevida? Estaba tan emocionada por el helado que no pensé y... "¿Ahora qué digo?"