CAPÍTULO 82. Un as bajo la mangqa
Sienna estaba que echaba fuego por los ojos, pero las dos personas frente a ella solo la miraban con desprecio y con odio.
—¿Ustedes quiénes se creen, eh? —bramó con aquella impotencia que siempre había tenido atorada.
Aunque nadie lo supiera, ella podía haber nacido con un estatus muy diferente. Ella podía haber sido una Vanderwood, pero en lugar de eso había tenido que conformarse con lo siguiente mejorcito que su madre había encontrado. Y al final resultaba que su padre las había dejado con