EL PUNTO DE VISTA DE LUCA
Llegamos al muro del complejo mientras la última luz se desvanecía del cielo. Los hilos se veían más nítidos allí. Podía ver a los lobos dentro, no sus rostros, sino sus ataduras. Hilos dorados estrangulándose bajo la corrupción negra, hilos plateados de magia lunar, drenados casi hasta la nada. Hilos verdes de vida, marchitándose en la tierra envenenada.
Y en el centro, latiendo como un corazón enfermo, estaba Caín. Sabía que veníamos; podía sentir su consciencia pres