Jordan accedió a regañadientes que otra persona fuera al hostal a recoger su maleta, aunque la idea no le agradaba para nada. La inquietud lo consumía y no podía dejar de preguntarse si esa persona abriría la maleta. Pensar en eso lo agobiaba. No había manera de asegurarse de que no lo hiciera y el solo imaginar que alguien hurgaba entre sus cosas lo ponía tenso. Había algunas prendas y objetos en su maleta que podrían despertar la intriga de cualquiera que lo viera. Eran pertenencias femeninas