DOMINIK
Natalie había salido de la habitación de nuestro hijo y sin hacer el mínimo ruido me acerqué a ella y la rodeé con mis brazos por detrás.
―A veces me pregunto qué hubiera sido de mí si no te hubiera conocido.
—Quizá seguirías siendo el hombre irritante que conocí, odioso y malhumorado —soltó una pequeña risa.
Gruñí ligeramente pero también me contagié de su vibrante risa. Sumergí mi cara en su cuello y respiré su aroma.
—Pues en la historia no sonaba que fuera tan odioso.
Giro un