8. Mi esposa
Alexa se levantó sobresaltada para comprobar a Patrick quién mantenía la respiración agitada y los ojos cerrados así como apretados en señal de tensión.
Era claro que se trataba de una pesadilla relacionada con su accidente.
— Despierta, por favor, vamos que estás muy alterado.
Alexa había escuchado que a las personas en medio de situaciones así no se les debía llamar por su nombre y de pronto sintió miedo.
— ¡No me dejes por favor!, aún podemos salvar nuestro amor, se que podemos lograrlo —