Mundo ficciónIniciar sesiónLo que siguió fueron cuarenta y cinco segundos de la coreografía más frenética de los últimos siete días.
Valentina bajó de la encimera. Marcos se alejó dos pasos y se pasó las manos por el pelo con ese gesto brusco que significaba que algo había salido del control que había intentado mantener. Ella se ajustó la ropa, miró si había indicios obvios de los últimos tres minutos en ninguna superficie visible de la cocina.
El trapo de cocina en el suelo.
Lo recogió. Lo colgó e







