Mundo ficciónIniciar sesiónPatricia Vidal llegó a la casa a las once y media sin avisar.
Valentina estaba trabajando en la mesa de la cocina cuando sonó el timbre, y lo que encontró al abrir la puerta fue una mujer que llenaba el espacio de una forma completamente diferente a como lo llenaba Marcos. No con presencia sino con actuación. Cuarenta y dos años impecables, manicura perfecta en rojo oscuro, el perfume en el límite exacto entre caro y demasiado caro. La sonrisa







