Capitulo 59 Las llamas del amor.
Como podía resistirse a tal pedido, no podía, no lo haría si él la anhelaba y la necesitaba mucho más.
Los labios del mayor tomaron los de ella, en un beso tan delicado que casi era vergonzoso de ver, mientras que su gran mano, descendió por su cadera, sujetando el borde de la ropa interior y jalándolo, algo que a Mei la sorprendió, o su ropa interior era tan ordinario que al mínimo jalón se rompía, o Walter tenía más fuerza y delicadeza de la que aparentaba, y eso la enloqueció aún más, deseab