Sentimientos profundos.
Adrian Kinsgley.
Estábamos en un lugar oscuro, nuestras respiraciones estaban entrecortadas.
—Chelsea…—suspiré sobre su piel blanca y nívea, al sonido de mi voz, sentí como su cuerpo tembló.
Miré fijamente a sus ojos verdes, ese par de esmeraldas me volvían loco… y la forma en la que sus cabellos cobrizos caían sobre sus hombros me encantaba. Quería contar cada una de las pecas que adornaban su rostro.
Todo en ella era precioso.
La sujeté con fuerza contra mí, llevé mi mano sobre la nuca de su