CAPÍTULO 27: UNA MALA NOCHE.
Angélica y Carolina se sentaron junto a Hayami.
—¿Te pasa algo?
Preguntó Carolina.
—¡Por Dios, qué afán de preguntarme de qué si me pasa algo! No es así.
—Estás muy pensativa.
—No. Solo estoy analizando mi próxima jugada.
—¿Jugada? No entiendo.
Frunció el ceño Carolina.
—Son cosas mías.
Dijo Hayami mientras le sonreía a las dos chicas.
Hayami se levantó de su asiento, haló de la mano a Angélica, que estaba tomando un poco de agua, la haló hacia la pista. Carolina las siguió.
—¡Divirtámonos!
Las