Capítulo 30

Después de aquella conversación que me hizo entrar mucho en razón, a Walter se le metió la loca idea de enseñarme a manejar, yo le dije que dejara la locura, que ahí, justo ahí, en el corazón de la ciudad, ¿dónde podríamos encontrar un lugar para que me enseñara?

Pero Walter me pidió que me montara en la moto, así lo hice. Walter manejó hasta bajar el Ziruma, pero no para volver a l

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