"¡Despídelo también!". Henry respondió sin piedad.
Joe todavía estaba un poco preocupado. "Pero qué hay de la señora...".
"No tienes que preocuparte por Yvonne. Le daré una explicación. Solo necesitas hacer lo que debes hacer. Además…”. Henry se frotó el entrecejo. Sus ojos se volvieron fríos y feroces de nuevo. "¿Qué hay de la condición de los Conrad dado que ahora se están quedando en el extranjero?".
"Tienen las manos atadas", respondió Joe.
Henry enarcó una ceja. "¿Qué quieres decir con