Alana ya se encontraba en Madrid aun su abuela no sabía todo ella había regresado, pero no pensaba ir a donde su abuela porque seguía con muchos golpes en el rostro y no quería preocuparla.
-buenas, me puede dar una habitación – la señora del hotel la registro y luego alana pudo subir a dar un descanso, todo su cuerpo le dolía, ya el efecto de los analgésicos estaba desapareciendo así que decidió tomar otra dosis.
En una ventana con vistas a una plaza de Madrid se encontraba Alana tomando vino