A vivir que la vida es una.
Capítulo 50
Estacionó el auto, cerca de la empresa y con el control del chófer abrió el portón saludando al portero éste la reconoció y le abrió.
Al bajarse fue directo a la oficina, abrió y cerró la puerta con dos bandejas de sushi de almuerzo.
Cuando Ricardo la vio entrar, casi salta del gusto...
Se paró del asiento y la abrazó feliz, diciéndole :
¡ Pero que sorpresita!
¿Mi mujercita aquí trayéndome almuerzo?
¡Esto hay que celebrarlo, !
¡Aunque no puedes tomar yo si...!
¡Abriré una botella d