Mundo de ficçãoIniciar sessãoViktor
Dolió, aunque me lo mereciera.Ella aún —y quizá siempre— me culparía por lo que había hecho, aunque nunca me odiara. No podía reprochárselo.Había sido mi decisión hundirme en la bebida, romperle el corazón comportándome como el hombre que detestaba. Había sido mi decisión ir en contra de ella, rodearme de un bastardo violador y una mujer manipuladora y apartarla. Eso nunca cambiaría.Aun así, me permitió abrazarla como si tuviera una década menos.






