Mundo ficciónIniciar sesión¡Plaf!
El sonido de una bofetada tremendamente fuerte resonó en el silencio del salón. Apenas había pisado el último escalón para bajar a la planta baja, cuando la palma de la mano de Adriana ya se abalanzó con fuerza contra mi mejilla izquierda. Di un paso atrás tambaleándome, llevándome la mano a la mejilla, que al instante empezó a arder y a latir con fuerza. Alc&eac







