Mundo ficciónIniciar sesiónEntraron a la casa, todo estaba pulcro y limpio, la estancia principal estaba adornada por enormes cuadros de pinturas rústicas, jarrones con plantas exóticas y un olor a Menta inundaba el sitio.
—Bienvenida, Kayla —dijo la rubia sentándose en uno de los sillones de manera desenfadada—. Ponte cómoda, enseguida llegará él.







