Sus hermosos ojos azules claros entrecerrados veían el techo del interior de ese lujoso Yate.
Tatianna con su mano izquierda acariciaba la cabellera rubia de ese apuesto hombre que tenía su boca entre sus pechos, llenándola de besos, chupones y una que otra pequeña mordida.
Ella que se encontraba aún sentada en la silla acolchada, tenía a ese peligroso mafioso de rodillas ante ella con sus manos acariciando su cuerpo. Tatianna que mantenía sus piernas abiertas para dejarlo acomodarse mejor y "