—Hermano mayor, pase lo que pase, tú eres nuestro hermano, y eso nadie puede cambiarlo.
—Sabemos que tu esposa ha tenido un problema, si hay algo que necesitas, solo tienes que pedírnoslo.
Gonzalo hizo un gesto con la mano. —Aprecio su preocupación, pero pueden irse, tengo algunos asuntos personales que atender.
Ellos miraron a Eduardo, y no se atrevieron a quedarse más tiempo.
solo Marcelo y su familia se quedaron parados, como si hubiesen recibido un duro golpe.
—Pueden irse también.
Marcelo s