Al escuchar esas palabras, Clara dejó caer su teléfono al suelo, haciéndolo sonar con un fuerte golpe, asustando a Susana, quien estaba hablando por teléfono con Luis.
Susana rápidamente colgó y corrió hacia Clara. —Hermana Clara, ¿qué te sucede?
El rostro de Clara estaba pálido como la muerte. —No es nada.
Susana recogió el teléfono del suelo, con la imagen de Diego congelada en la pantalla.
Ella lo limpió y se lo entregó a Clara con palabras de consuelo. —Clara, no te preocupes. Él no sabe que