Clara, a diferencia de su aspecto cotidiano, se había maquillado sutilmente, recogido el cabello y llevaba un abrigo de lana azul lago, combinado con unos pendientes de zafiros.
Su cuello blanco como el de un cisne era elegante y distinguido.
Caminaba con gracia con sus tacones altos, aunque no llevaba la ostentación de la ceremonia de premiación, destacaba por su belleza y delicadeza.
Su apariencia superaba incluso a las estrellas, y su elegancia era única.
Incluso Daniel, que la veía por prime