Fernando mostraba cierta urgencia por que el asunto era delicado.
Los asesinos a sueldo suelen investigar con antelación, calculando meticulosamente cómo cometer el crimen y cómo deshacerse del cuerpo.
No se expondrían, y mucho menos dejarían huellas dactilares.
Lucas, con su manera despreocupada de hacer las cosas, se convirtió en el chivo expiatorio.
—Jefe López, ese desgraciado llevaba guantes, no hay huellas dactilares, no hay vigilancia, y Lucas aparece tan oportunamente en la escena. Lo pe