Camila todavía no se había dado cuenta de las expresiones de los dos, inmersa en sus propios recuerdos.
—En mis recuerdos, nunca me preocupé por tu educación, nunca me importaron tus gustos, e incluso me fui sin llamarte durante años. Te dejé atrás cuando era tan pequeña. Debes haberme odiado mucho, ¿verdad, hija?
—Yo... —Clara inhaló profundamente, indecisa sobre si debía contarle la verdad.
Después de mucha indecisión, Manuel suspiró y dijo: —Camilita, mantén la calma. Lo que tengo que decir a