Clara aún no había terminado de vendarse la mano cuando escuchó una gran explosión que provenía del mar. Comprendió que, con el carácter fogoso de Ezequiel, este seguramente había optado por la forma más sencilla y directa de eliminar a Luna.
Al ver el cielo iluminado por las llamas, Clara sintió una mezcla de emociones.
Luna había cometido tantas atrocidades, y ahora moría de manera tan fácil. ¡Eso era demasiado benevolente con ella!
Recordaba las innumerables dificultades y peligros por los qu