Al principio, los dos no podían creerlo. Se dieron cuenta de que todos los ratones no tenían intención de hacerles daño. En cambio, se adentraron en la tierra y agitaron sus pequeñas patas mientras comenzaban a cavar. Los ojos de los dos estaban a punto de salirse de las órbitas.
Emiliano deseaba sacar su teléfono móvil y tomar una foto para compartirla en sus redes sociales. ¡Esto era increíble!
Con la ayuda de los ratones, el ataúd quedó al descubierto rápidamente.
El ataúd negro se veía sinie