Al verlo así, Blanca estaba un poco abatida, ¿ya estaban viviendo juntos?
Temiendo que Yolanda se entristeciera, Blanca decidió no contarle lo que había presenciado la noche anterior.
Con tantos cambios inesperados ocurriendo en la casa, la madurez emocional de Blanca superaba con creces a la de sus pares. Parecía tener la mentalidad de una adolescente, reservada y sensible.
Por eso, ella susurró suavemente: —Papá.
Diego cerró el libro y lo colocó en la mesa de centro.
Jorge, empujando a Yolanda