La habitación quedó vacía con solo las dos personas. Pera usó el bastón de analgesia y el dolor se alivió un poco.
Isolda miró a Pera con compasión y preguntó: —¿Estás mejor?
Pera asintió y respondió: —Estoy mucho mejor, señora. En realidad, no culparé a la señorita Mónica. Fui yo quien actuó mal, todo es culpa mía. Por favor, no culpe a mi hermano, ¿de acuerdo?
—Tienes un vínculo muy fuerte entre hermanos. —suspiró Isolda.
Joaquín había renunciado a todo por ella, se enfrentó solo a la familia