Clara sacudió la cabeza y desechó de su mente esa fantasía irrealista.
No era sorprendente, Pera era frágil y vulnerable, y Joaquín la había visto crecer. Seguramente la consideraba como una hermana propia.
Al igual que Quirino y ella, a pesar de no tener lazos de sangre, eran más cercanas que hermanas de verdad. ¿Cómo podía pensar en ellos de una manera tan sórdida?
Al dejar la familia Guzmán, un viento helado sopló y Clara encendió el coche. La calefacción despejó el hielo y la niebla de los c