Al ver la calma de Clara, Mónica empezó a sentir cierta inquietud en su interior. Por su tono de voz, parecía que se conocían mutuamente.
Mónica repasó mentalmente a todas las personas que conocía y no pudo encontrar ninguna que pudiera ser familiar para Clara. No, seguramente esta mujer estaba jugando con ella, ¡no iba a dejarse engañar de nuevo!
Isolda y Alfonso intercambiaron una mirada, sin tener idea de cómo se desarrollaría la siguiente escena.
Clara deslizó sus dedos por el borde húmedo,