—Me iré a donde vine.
—¿No temes tener que pagar una multa por incumplimiento? —preguntó apresuradamente mayordomo Márquez.
Clara soltó una risa suave. —No te preocupes, puedo permitirme pagar esa pequeña cantidad de dinero.
—¡No puedes irte! Solo se trata de conseguir una habitación con calefacción, puedo organizarlo enseguida, no es gran cosa.
Isolda solo le ordenó que no la hiciera sentir demasiado cómoda, pero no le dijo que la echara a Clara.
¡Cómo iba a explicar si Clara se iba de verdad!