Las ondas en el agua se calmaron gradualmente después de agitar furiosamente.
Una flor cayó suavemente de una rama y Diego la recogió al vuelo, luego la colocó en el cabello de Clara.
Clara le lanzó una mirada regañona y hábilmente recogió su cabello y lo sujetó con un broche.
—Cuando estemos listos, partiremos. Aprovechemos este buen clima y caminemos más hoy. Nos tomará casi una semana salir de este bosque —advirtió Clara.
—Está bien. —respondió Diego.
Diego se llevó los peces que habían atrap