Capítulo 1000
Diego tenía la cabeza llena de recuerdos de cada detalle de aquel día con Clara, y un pensamiento surgió en su mente.

Si eso no fue un sueño, sino algo real que ocurrió...

¡Entonces la mujer frente a él era Clara!

Solo con ese pensamiento, Diego se emocionó tanto que su sangre comenzó a hervir.

Clara sostenía un estetoscopio y escuchaba su corazón.

Arrugó el ceño y murmuró para sí misma: —¿Por qué late tan rápido?

Le cubrió con la manta, se sentó en una silla y sacó uno de los brazos de Diego.

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