–¿Y ahora qué hacemos?
–Seguir buscando, esa esclava tiene que aparecer “tienes que aparecer Catalina, tienes que volver a mi”
En La Sacerdotisa
Entrado encuentra a Catalina dormida con su carita apoyada en su escritorio – “ay pequeña, que dolor tan grande te ha causado ese mal hombre, pero bueno ya que no pudimos darle la libertad a tu madre yo podré darte a ti ese bello regalo y sé que serás una gran señora y cuidarás de esta hacienda” Catalina, despierta ya Adrián se ha ido – acariciando la c