“Pero…”. Charlotte, que estaba muy cerca de Zachary, se le hacía difícil pensar con normalidad. Ella hizo todo lo posible por calmarse. “¿Cómo supiste que vendría?”.
“Esa es la pregunta equivocada”. La voz encantadora de Zachary y su cálido aliento rozaron las mejillas de Charlotte.
En ese momento, Charlotte podía sentir que su rostro estaba en llamas. Al mismo tiempo, su corazón saltaba salvajemente como un caballo galopando.
“Niñita, la pregunta que deberías hacerte ahora mismo es, ¿por qué