Jebediah, que nunca nada lo tomaba por sorpresa, en realidad mostró una clara sensación de pánico en su apuesto rostro divino.
“Hicimos un acuerdo ese día, dijiste que la perdonarías a ella y a nuestro hijo siempre y cuando me abstuviera de ayudar a Lorraine a lastimarte. ¿Por qué dices que vas a acabar con ella hoy?”.
Los ojos de Charlotte se volvieron fríos. Su voz se llenó de determinación.
“¡Porque ya estoy harta!”.
Jebediah podía sentir la ira de Charlotte, incluso por teléfono. Él hizo