Zachary no respondió, sino que miró bruscamente a Sotiria.
Sotiria, que había estado mirándolo antes de esto, intercambió una mirada con él de repente. Ella sentía como si hubiera sido electrocutada y su corazón tronando como el trueno de una tormenta.
Ella bajó la cabeza en un instante.
“¿Qué crees?”. La voz de Zachary la atravesó como una ventisca fría y penetrante.
Sotiria se quedó estupefacta. Ella levantó la cabeza con cautela y se sintió aún más extrañada cuando vio que Zachary todavía