**AMAYA**
—¿Lo amas?
Mi respiración se corta, porque Fredery... Sigue al otro lado de la línea.
Los segundos comienzan a hacerse eternos.
Nadie dice una sola palabra. Ni Lucas, ni yo, ni siquiera Fredery. Solo el murmullo de las conversaciones y el tintinear de las tazas llenan la cafetería.
Siento el corazón golpeando con tanta fuerza contra mi pecho que temo que cualquiera pueda escucharlo mientras aprieto mi mano debajo de la mesa.
No soy capaz de responder. Porque no quiero admitir ante mi