Capítulo 48

—¿Cómo está Niango? —Fue lo único que pudo preguntar—. Tengo años que no lo veo, me imagino que ya me olvidó.

—¿Ñango? —Emely nunca pudo pronunciar correctamente el nombre del gato—. Está bien… Engordando, como siempre.

Ian volvió a sonreír, pero esta vez con tristeza y algo de nostalgia. Emely no lo iba a invitar para verlo, ¿verdad? Era mejor rendirse

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