A la mañana siguiente, Zane se despertó con un fuerte dolor de cabeza. Sentía como si acabara de ser atropellado por un coche.
Justo entonces, la puerta de su habitación se abrió y entró Daniel con un tazón en la mano.
"¿Cómo te sientes?". Zane gimió.
"Como la mierda". Daniel rio entre dientes.
"Intentamos advertirte que no bebieras tanto. Toma, te traje un tónico para las migrañas". Zane hizo una mueca.
"Prefiero que me atropelle un camión que beberme eso". Daniel puso los ojos en bla