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~ El punto de vista de Isabella
Observé cómo Madam Marrisa salía de la habitación tras decirme que descansara. Asentí y le di las gracias, aunque no estaba exhausta. La cama era suave y cálida, las sábanas olían a lavanda, pero el sueño se resistía. Di vueltas en la cama, intentando aquietar mi mente, pero mis pensamientos volvían a Kate. No pude evitar preguntarme cómo estaría. ¿Estaría bien? ¿Le habría curado la herida el médico?
Decidí que necesitaba ir a verla yo mismo. Quedarme aquí en