29. — Confesión
Semanas después....
Ya habían pasado varias semanas desde que Abran estaba recluido en la milicia, poco a poco su paciencia empezaba a flaquear pero como estaba siendo vigilado no podía hacer mucho. En un principio no se hablaba con Mei pero pasados los días y por querer apagar su enojo solo podía discutir con ella, aunque no le prestaba atención a sus palabras y sabía que solo lo hacía para hacerla enojar hubo un momento en el que se harto y empezó a alzarle la voz hasta llegar en el momento