POV ZAHIRA
Mi entrada se humedece de una manera tan veloz que siento algo de vergüenza por lo puta que me he vuelto. De un momento a otro soy girada con brusquedad y mi cara es estampada en la fría pared.
—¿Acaso no me has escuchado niña? —inquiere mientras va deslizando sus manos debajo de mi vestido, pero no respondo nada, mi mente ahora mismo se encuentra viajando a otro mundo. Un mundo obscuro y lleno de perversión.
Mete una de sus manos entre mis piernas y roza mi zona íntima por encima d