—Vamos a que descanses hija, se nota que no has dormido nada.
Asiento con la cabeza y nos damos media vuelta, pero nuestro andar se ve interrumpido por alguien, todas volteamos a ver en dirección a la voz; realmente no conozco a la persona, pero parece ser que quiere hablar con mi suegra. Ella se disculpa y se retira, nosotras seguimos nuestro andar, pero mi madre se detiene, parece ser que se le está olvidando algo y nos pide que la esperemos.
Estamos algo lejos del cementerio, pero todavía pu