—Ya casi... gracias a Gaia que llegamos en una pieza.
Una pequeña risa se me escapa y me acomodo sobre su lomo, puedo ver movimiento a lo lejos, seguramente deben ser los Omegas avisando de nuestro avistamiento.
—El alfa no va a estar para nada feliz.
—¿Por qué no?
—Estoy usando a nuestro invitado como transporte— Río entre dientes.
—Donna— Él también se ríe suavemente. —No creo que se enoje después de saber lo que hiciste por mí, llevarte en mi lomo es lo menos que puedo hacer.
Su paso es suav